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Inmarcesible (AU humano)

 Nadie lo preparó para aquel día en que perdería para siempre a su amado compañero, esa persona que estuvo por años a su lado hasta que le tocó partir a la eternidad.  Le aterraba la sola idea de quedarse sin él. Al parecer tenía el presentimiento de que no volvería jamás. Sin embargo, se dijo a sí mismo que con el tiempo lo superaría.  Cuán equivocado estaba.  Lo único que le quedaba de su amado era la bufanda de tartán, que en esos últimos años no se quitaba. Dicha prenda traía recuerdos a su traicionero cerebro y lágrimas a sus ojos, no pudiendo evitar derramarlas. Debido al cáncer, congénito y ya en una etapa terminal, Aziraphale falleció justo un día antes del cumpleaños de Crowley.  Por supuesto, Crowley se lamentó de no haber podido hacer más. El cáncer no tenía cura, lo sabía perfectamente, pero todas las noches se cuestionaba tantas cosas: ¿por qué justamente tuvo que partir Aziraphale? ¿Por qué no pudo morir él en su lugar? ¿Por qué Dios, el destino o ...

Caramelo

 Los gemidos de satisfacción del ángel al devorar aquel rollo de canela eran música para los oídos de Crowley, que simplemente lo contemplaba como si fuera la criatura más perfecta que haya existido en este y cualquier universo.  Para él, en definitiva lo era. No tenía la menor duda de ello.  Su aroma obnubilaba todos sus sentidos y tuvo que apelar a todo su autocontrol para no ceder a la tentación. Aziraphale era como un fruto prohibido, cual manzana del Edén de la cual comieron Adán y Eva.  Sin embargo, él adoraba al ángel de una manera más allá de lo carnal. En su mente, aún así, deseaba besar aquellos labios apasionadamente, limpiar con su lengua aquellas chispas de canela dejadas en las comisuras de la boca de Aziraphale por el postre.  Se obligó a sujetar la taza de café entre sus manos para calentarlas, ya que empezaba a sudar frío debido a los nervios. Se llevó la taza con el oscuro elixir a su cavidad bucal, tomando un buen sorbo sintiendo cómo la calid...

Red

 Rojo ardiente.  Así había sido la larga, ¿y por qué no intensa?, relación que hubo entre ellos. Su mente se devolvió año tras año tras año, mirando a las personas pasear en la hermosa tarde de otoño, sentado en la banca del parque Saint James, sus manos entrelazadas en su regazo. En aquel entonces, cuando no existía nada de lo creado en el universo, cuando lo conoció, cabe mencionar que se enamoró enseguida. Como un amor a primera vista. El único testigo de ese naciente amor fue la nebulosa de colores y sintió celos, obviamente, al saberse rechazado. No se lo podía culpar, así se sentía aunque sabía que no había sido la intención del otro.  El perdón, oh, el perdón. Recordaba perfectamente cuando las palabras “te perdono” salieron de sus labios, marcando un antes y un después en su historia. Quizá no era lo más adecuado en ese momento, quizá se equivocó e hizo mala elección de palabras pero la intensidad del beso apenas le había dado tiempo para procesar nada. Su mente y...

False God

 Su corazón pareció detenerse por un momento mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos. Su respiración se normalizó en cierta medida; sin embargo, no lograba terminar de encajar todo lo sucedido en su mente. Conservaba en sus labios el sabor y el calor de los del demonio, lo que le recordaba la intensidad del momento. Lo había tomado desprevenido, no se imaginaba así su primer beso. Todavía recordaba su agarre brusco, sus labios buscando desesperadamente los suyos, sus manos intentando aferrarse, temblorosas, a la espalda del contrario. No supo coordinar su cuerpo y su cerebro en ese preciso instante. Los nervios se hallaban a flor de piel. Era inevitable.  Pero se había ido y ya no regresaría. Era lo más probable, no le cabía duda alguna. Fue entonces que comprendió que estaba destinado a permanecer solo. No lo podía evitar. Su mirada quedó fija en la puerta caoba como si en algún instante el demonio fuera a entrar nuevamente. Nada sucedió. Ni siquiera se escuchaba ya e...